Aquí estoy, escudriñando en lo más profundo de mis recuerdos...
No bordo desde el colegio, en donde una profesora de esas antiguas que nos tiraba las patillas y pegaba reglazos en las manos nos enseñó este lindo arte, a punta de coscachos jajaja!
Y me encantó! en esa época, 9 o 10 años, comencé a bordar miles de cosas con precarios materiales, sin bastidor ni hilos especiales...nada; pero eso fue lo mejor que esa dura maestra nos enseñó: que no importaba no tener los materiales e hilos más sofisticados para hacer grandes cosas. También nos enseñó a no fijarse tanto en la famosa "técnica", y eso es lo que más destaco y recuerdo, sobretodo hoy en día en que se insiste tanto en regular los oficios que terminan perdiendo ese encanto de lo hecho a mano y coartan la creatividad; después de todo, nuestros antepasados que comenzaron con estos bellos oficios no hicieron ningún magíster en una escuela de arte, y así todo hicieron maravillas.
Y bueno, en la foto aparece el primer proyecto con el que pretendo retomar esta maravilla, y en el próximo post les mostraré el detalle de lo que estoy haciendo. Por mientras les cuento que es una funda para un pequeñísimo cojín, en tela negra y con bordado estilo mexicano, el que se hace con lana y muchos colores; en este caso estoy bordando con un hilo de algodón que me quedó sobrante de otra de mis pasiones, el tejido, y ahora encontré el uso perfecto para ellos.
La foto no es muy clara pero la dejé por lo especial ya que fue mi hija quien la tomó.
Espero que les guste este pequeño rincón de recuerdos en donde iré compartiendo este hermoso arte del bordado... nos encontramos en el próximo post!

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